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Teoría › Épocas y compositores › Nacionalismo y posromanticismo

Lección 6 de 9 · Épocas y compositores

Nacionalismo y posromanticismo

Distinguir las escuelas nacionales y el posromanticismo, y sus compositores.

Nivel 3Rinde pronto

Es la mitad del repertorio sinfónico de temporada y la fuente de casi todos los solos de orquesta difíciles.

Empecemos por lo obvio

A finales del XIX, mientras el lenguaje romántico llega a su límite, la música se diversifica geográficamente: aparecen escuelas con rasgos propios en Rusia, Bohemia, Escandinavia y España, y al mismo tiempo el romanticismo alemán se hincha hasta estallar.

Qué es el nacionalismo musical

Un movimiento que busca una voz propia frente al dominio del lenguaje germánico e italiano, usando materiales locales: escalas modales de la música tradicional, ritmos de danza populares, temas basados en canciones y argumentos de la historia o el folclore del país. No es una época distinta sino una corriente dentro del romanticismo tardío, y por eso comparte su armonía y su plantilla.

Qué rasgos lo delatan

Modos que no son ni mayor ni menor, con sextas y séptimas que se comportan de otra manera. Escalas con intervalos característicos, como el segundo grado rebajado de ciertas músicas del sur. Ritmos de danza muy marcados: la furiant checa, la mazurca, el zapateado. Y una tendencia a repetir frases cortas en vez de desarrollarlas, que es herencia directa de la canción popular.

La escuela rusa

Mussorgsky, 1839–1881, es el más original y el más tosco técnicamente, deliberadamente: armonías paralelas, modalidad cruda, declamación que sigue el habla rusa y una ausencia de desarrollo académico que sus contemporáneos consideraban ineptitud. Rimski-Kórsakov, 1844–1908, es el maestro de la orquestación, con un tratado que todavía se usa y un colorido instrumental que influyó decisivamente en Stravinski y en Ravel. Chaikovski, más occidentalizante, está entre ambos mundos. Rachmaninov, 1873–1943, cierra la tradición ya en el siglo XX con melodías de arco larguísimo, texturas pianísticas densas y una melancolía armónica inconfundible.

Bohemia y Escandinavia

Smetana, 1824–1884, funda la escuela checa con poemas sinfónicos sobre el paisaje y la historia de su país. Dvořák, 1841–1904, es el más universal: domina las formas clásicas con comodidad, escribe melodías de origen popular sin citarlas literalmente y tiene un sentido del color orquestal cálido, con los vientos tratados como voces solistas. Grieg, 1843–1907, es sobre todo miniaturista, con un cromatismo armónico sorprendentemente avanzado en piezas breves. Y Sibelius, 1865–1957, es un caso aparte: construye las sinfonías por crecimiento orgánico de fragmentos melódicos, con una textura de cuerda en capas y una concentración formal que no se parece a nada de su tiempo.

España

Albéniz, 1860–1909, lleva al piano la guitarra y el flamenco con una escritura de una dificultad notoria, y su Iberia es la cumbre del nacionalismo pianístico. Granados aporta una sensibilidad más romántica y salonesca. Falla, 1876–1946, es el que da el salto: parte del nacionalismo andaluz y llega a un lenguaje seco, modal y percusivo, más próximo a Stravinski que a Albéniz, con una orquestación de una transparencia deliberadamente antirromántica.

El posromanticismo alemán: Mahler, 1860–1911

Su peculiaridad es la convivencia de lo sublime y lo vulgar en la misma obra: un coral solemne seguido de una marcha militar desafinada o de una canción popular tocada por instrumentos deliberadamente mal elegidos. Las sinfonías son enormes, incorporan voz y coro, y tienen un programa emocional explícito. Escribe indicaciones interpretativas obsesivamente detalladas, hasta el punto de prescribir cómo debe sonar cada entrada. Para un músico de orquesta, Mahler es el compositor que más exige leer lo que está escrito, porque está todo escrito.

Richard Strauss, 1864–1949

El virtuoso de la orquesta. Su peculiaridad es una escritura instrumental deliberadamente al límite de lo posible, con poemas sinfónicos que describen argumentos con un detalle casi cinematográfico y un cromatismo que en sus óperas de 1905 a 1910 roza la atonalidad antes de dar marcha atrás. Después de esos años vuelve a un lenguaje más conservador y vive lo suficiente para parecer un supervivencia del siglo anterior. Sus solos orquestales son el estándar de dificultad de las audiciones.

Qué pide al intérprete

Todo lo del romanticismo más dos cosas. Una, exactitud en lo escrito: Mahler y Strauss anotan tanto que añadir criterio propio suele ser sobrar. Y dos, atención al carácter de danza o de canción cuando aparece: una furiant tocada como un scherzo alemán pierde su razón de ser, y un tema de origen popular tocado con sonido sinfónico pleno deja de sonar popular.

Dónde te lo vas a encontrar tocando

Don Juan de Strauss y la Segunda de Rachmaninov están en tu lista. Son los dos extremos de esta lección: uno pide precisión mecánica a velocidad extrema, el otro aguante de sonido y fraseo de arco largo.

Práctica de carácter nacional

Práctica de teoría · sin instrumento

Grabaciones de una danza checa, una rusa y una española, y partitura de una de ellas.

  1. Escucha las tres y anota qué rasgo rítmico identifica a cada una.
  2. Busca en la partitura las escalas o los giros modales que no son mayor ni menor.
  3. Toca un fragmento con sonido sinfónico pleno y después con carácter de danza.
  4. Decide cuál de las dos versiones respeta mejor el origen del material.

Cómo se corrige. Contrasta tu identificación rítmica con la danza real de referencia y escucha si la segunda versión mantiene el carácter popular.

Curiosidades

Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.

Dvořák creyó encontrar un nacionalismo americano

Durante su estancia en Estados Unidos propuso que la música del país debía construirse sobre los cantos de los afroamericanos y de los pueblos indígenas, y escribió su Novena sinfonía como demostración. La idea tuvo consecuencias enormes y también una polémica larguísima sobre hasta qué punto los temas de esa obra son realmente americanos o checos.

Mahler fue más conocido como director

En vida, su fama era la de un director de ópera exigente y temido, no la de compositor: sus sinfonías se tocaban poco y se discutían mucho. El reconocimiento como compositor llegó en los años sesenta, medio siglo después de su muerte, en buena parte gracias a las grabaciones de Bernstein.

Si te has perdido

Si las escuelas nacionales se te mezclan, usa el ritmo como pista única: cada una tiene sus danzas, y reconocer la danza basta para situar la pieza.

Criterio para superarla

Tres danzas nacionales identificadas por su ritmo y un fragmento tocado con su carácter.

2 intentos correctos