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Lección 3 de 9 · Épocas y compositores
Barroco: bajo continuo y afectos
Dominar los rasgos del lenguaje barroco y distinguir a sus compositores principales.
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Está en todas las audiciones y en todos los programas, y es la época donde el intérprete tiene más que decidir.
Empecemos por lo obvio
El Barroco inventa casi todo lo que hoy damos por supuesto: la tonalidad, la orquesta, el concierto, la ópera y la idea de que la música expresa emociones concretas. Y lo hace dejando mucho sin escribir, lo que convierte a quien lo toca en coautor.
Cuándo y por qué empieza
Convencionalmente, de 1600 a 1750. El arranque está en Florencia, con los primeros intentos de recitar cantando para que se entienda el texto, de los que sale la ópera; el final se fija en la muerte de Bach. Lo que de verdad define el periodo es un cambio de prioridad: la música deja de ser un tejido de voces iguales y se convierte en una melodía sostenida por un bajo con armonía.
El lenguaje: la tonalidad se construye aquí
Durante el siglo XVII los modos se reducen a dos, mayor y menor, y las funciones de tónica, subdominante y dominante se consolidan hasta volverse previsibles. Aparecen las cadencias tal como las estudiamos, la modulación como recurso formal y el círculo de quintas como mapa. Rameau publica en 1722 el primer tratado que explica la armonía por acordes y funciones, y no por intervalos.
El bajo continuo, la peculiaridad central
Casi toda obra barroca tiene un bajo instrumental continuo —violonchelo, contrabajo, fagot— doblado por un instrumento de acordes —clave, órgano, laúd— que improvisa la armonía a partir de cifras escritas bajo las notas. Significa que la parte media de la textura no está escrita: la realiza el intérprete. Ninguna otra época delega tanto.
Ritmo, textura y plantilla
El ritmo es motor: una vez establecido un patrón, se mantiene durante toda la pieza, y los cambios de tempo dentro de un movimiento son excepcionales. La textura alterna melodía acompañada con contrapunto imitativo denso, a veces en la misma obra. Y la plantilla es pequeña y flexible: una orquesta barroca típica tiene entre quince y veinticinco músicos, con la cuerda como base y vientos que se añaden según lo que haya.
Qué pide al intérprete
Articulación muy clara y variada, porque el fraseo se construye separando y no ligando. Vibrato como ornamento ocasional, no como sonido base. Dinámicas por bloques, en terrazas, en vez de crescendos progresivos. Ornamentación añadida, sobre todo en las repeticiones y en los movimientos lentos, que a menudo están escritos casi desnudos. Y tempo estable: el rubato romántico aquí desfigura la música.
Johann Sebastian Bach, 1685–1750
El contrapuntista absoluto. Su peculiaridad es que cada voz de su textura, incluidas las interiores y el bajo, es una melodía con sentido propio, y que la armonía resulta del cruce de esas líneas y no al contrario. Escribe una densidad polifónica que sus contemporáneos consideraban excesiva y anticuada. Sus procedimientos son de una exhaustividad sistemática: ciclos completos por todas las tonalidades, obras concebidas como catálogos de posibilidades de un solo tema. Tocarlo exige claridad de voces por encima de cualquier otra consideración.
Antonio Vivaldi, 1678–1741
Contemporáneo exacto de Bach y su opuesto. Su peculiaridad es la eficacia: texturas transparentes, ritmos insistentes, secuencias armónicas largas y repetidas, y una fórmula de concierto en tres movimientos con ritornello orquestal alternando con el solista que fijó el modelo para todo el siglo. Escribió centenares de concerti reutilizando materiales, y esa industriosidad se le reprochó mucho; lo cierto es que Bach transcribió varios de ellos para aprender de su construcción.
Georg Friedrich Händel, 1685–1759
Nacido el mismo año que Bach y de carrera opuesta: cosmopolita, empresario de ópera en Londres, ídolo público. Su peculiaridad es el gesto amplio y vocal incluso en la música instrumental: melodías largas, cantables, con una sensación de espacio que Bach no busca. Armónicamente es más simple y dramáticamente más directo. Donde Bach construye, Händel declama, y sus coros funcionan por acumulación y contraste de masas.
Corelli, Domenico Scarlatti, Purcell, Rameau, Telemann
Corelli, 1653–1713, fija el lenguaje del violín y la sonata en trío, y su escritura es el modelo de claridad armónica del que todos aprendieron. Domenico Scarlatti, 1685–1757, escribe más de quinientas sonatas para teclado de una extravagancia deliciosa, con cruces de manos, repeticiones obsesivas y armonías que parecen errores y son guiños a la música popular española. Purcell, 1659–1695, es el gran nombre inglés, con una relación con la prosodia del idioma que no tiene equivalente. Rameau, 1683–1764, combina teórico de la armonía y compositor de ópera francesa, con una orquestación mucho más colorista que la italiana. Telemann, 1681–1767, fue el más famoso de todos en su tiempo y escribió una cantidad de música difícil de creer.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
Los solos de Bach son obligatorios en prácticamente cualquier audición de cuerda, y normalmente se piden en la primera ronda precisamente porque no hay dónde esconderse: sin vibrato continuo y sin rubato, lo que queda es afinación y articulación.
Práctica de criterio barroco
Práctica de teoría · sin instrumento
Un movimiento barroco que ya tengas estudiado, y dos grabaciones de criterios opuestos: una moderna y una historicista.
- Escucha las dos versiones y anota las diferencias de vibrato, articulación y tempo.
- Toca el movimiento con vibrato continuo y después prácticamente sin vibrato.
- Sustituye los crescendos largos por dinámicas en bloques y compara.
- Añade ornamentación propia en la repetición de un movimiento lento.
Cómo se corrige. Grábate en las dos versiones y comprueba si en la segunda se oye mejor la articulación y la afinación, que es el objetivo del criterio barroco.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
El la de referencia era más bajo
Hoy afinamos el la en 440 hercios o más; en el Barroco rondaba los 415, casi un semitono por debajo, y variaba de ciudad en ciudad. Por eso una grabación historicista suena más grave, y por eso un cantante puede defender un papel barroco a la afinación antigua y no a la moderna.
Las dinámicas en terrazas no son un dogma
Se dice que el Barroco no conocía el crescendo porque el clave no lo permite. Pero los tratados de la época describen con detalle el crecimiento del sonido en instrumentos de cuerda y en la voz. La dinámica por bloques es un rasgo del teclado que se generalizó indebidamente a toda la música del periodo.
Si te has perdido
Si la ornamentación improvisada te bloquea, empieza solo por los trinos escritos y las apoyaturas de cadencia. Añadir pasajes propios viene mucho después y no es obligatorio.
Criterio para superarla
Un movimiento barroco tocado con criterio de época, grabado y comparado.
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