Teoría › Educación auditiva › Afinación: cents, batimientos y temperamentos
Lección 5 de 6 · Educación auditiva
Afinación: cents, batimientos y temperamentos
Afinar por batimientos y entender por qué un intervalo justo no coincide con el temperado.
Nivel 4Rinde pronto
En cuerda sin trastes y en viento esto es la diferencia entre sonar afinado en grupo o no. Si tocas piano, es mucho menos urgente.
Empecemos por lo obvio
Afinar no es poner la aguja en el centro. Es un problema más interesante: dos notas pueden estar las dos «bien» según el afinador y sonar mal juntas, y entender por qué cambia la forma de tocar en grupo para siempre.
Los batimientos: afinar con el oído y no con la vista
Cuando dos notas casi coinciden pero no del todo, sus ondas se refuerzan y se cancelan alternativamente, y eso se oye como una pulsación regular: los batimientos. Cuanto más cerca están las dos notas, más lenta es la pulsación, hasta desaparecer cuando coinciden. Afinar las quintas del violín consiste exactamente en eliminar esa pulsación, y se hace con el oído, que para esto es muchísimo más preciso que cualquier afinador electrónico.
El cent, que es la unidad de medida
Un semitono temperado se divide en cien cents. Es una unidad pequeña: el oído entrenado detecta diferencias de unos cinco cents en notas sostenidas, y por debajo de veinte cents la mayoría de la gente da un intervalo por afinado. Por eso los ejercicios de este módulo usan esa cifra como umbral.
Por qué las matemáticas no cuadran
Si apilas doce quintas justas no llegas exactamente a siete octavas: sobra casi un cuarto de tono, un desfase llamado coma pitagórica. Es un hecho aritmético, no un defecto de los instrumentos, y obliga a repartir ese error de alguna manera. El temperamento igual lo reparte a partes iguales entre las doce quintas, dejándolas todas ligeramente estrechas y las terceras bastante anchas. A cambio, permite tocar en las veinticuatro tonalidades.
Qué significa esto cuando tocas con otros
Una orquesta de cuerda no afina como un piano. En un acorde sostenido, la tercera se baja un poco respecto al temperamento igual y la quinta se sube un poco, buscando la afinación justa, que es la que no produce batimientos. Esto no se hace con el afinador: se hace escuchando. Y es la razón por la que una sección de cuerda bien afinada suena distinta de cinco solistas afinados individualmente.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
En los acordes largos del Adagio de la Novena de Bruckner, que está en tu repertorio, la afinación no se resuelve nota a nota sino por función dentro del acorde. Es el ejemplo perfecto de por qué esto importa.
Práctica de afinación, con el instrumento
Práctica de teoría · sin instrumento
Esta es la única práctica del módulo que sí pide el instrumento, porque no hay otra forma de trabajar batimientos.
- Afina las cuatro cuerdas eliminando batimientos, sin mirar el afinador.
- Comprueba después con el afinador y mira cuánto te has desviado.
- Compara una tercera mayor justa con la temperada y escucha la diferencia.
- En un acorde sostenido con el acompañamiento, ajusta tu nota según seas tercera o quinta.
Cómo se corrige. Mide tu desviación en cents y, sobre todo, si es consistente: desviarse siempre hacia el mismo lado indica un problema de montaje o de colocación, no de oído.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
El la ha subido con los siglos
En el barroco se afinaba en torno a 415 hercios, casi medio tono por debajo del actual. La altura fue subiendo a lo largo del XIX porque sonaba más brillante, hasta el punto de que hubo que legislarlo. Hoy el estándar es 440, pero muchas orquestas europeas afinan a 442 o 443, y las de instrumentos históricos vuelven a 415.
El temperamento igual no se inventó en Europa
La primera formulación matemática correcta de la división de la octava en doce partes iguales es del príncipe chino Zhu Zaiyu, en 1584, unos años antes de que Simon Stevin llegara a lo mismo en Flandes. En Europa tardó siglo y medio más en generalizarse en la práctica.
Si te has perdido
Si no oyes los batimientos, desafina una cuerda a propósito bastante y ve acercándola poco a poco. Con mucha desafinación la pulsación es rápida y evidente; al acercarte se ralentiza. Ese es el sonido que hay que aprender a oír.
Criterio para superarla
Las cuatro cuerdas afinadas por batimientos, dentro de ±3 cents comprobados.
3 intentos correctos