Teoría › Educación auditiva › Reconocimiento y entonación de intervalos
Lección 1 de 6 · Educación auditiva
Reconocimiento y entonación de intervalos
Cantar y nombrar cualquier intervalo dentro de la octava.
Nivel 0Imprescindible
Es la base de afinar, de entrar y de leer de oído. No hay nada en este módulo que no dependa de esto.
Empecemos por lo obvio
Un intervalo es simplemente la distancia entre dos notas. Nada más. Y aunque los nombres suenen a matemáticas —tercera menor, quinta justa—, lo que de verdad hay que aprender no es el nombre sino la sensación: unos intervalos piden resolver y otros se quedan quietos.
Cómo se mide un intervalo, que son dos operaciones
El número sale de contar nombres de notas, incluidos los dos extremos: de do a mi hay tres nombres, do, re y mi, así que es una tercera. El calificativo, mayor o menor, justa o aumentada, sale de contar semitonos. Son dos cuentas distintas y conviene hacerlas por separado, porque mezclarlas es el origen de casi todos los errores.
La sensación antes que el nombre
La segunda menor es la distancia más pequeña y suena a roce: pide resolver inmediatamente. La cuarta justa suena abierta y estable, como el comienzo de un himno. El tritono, seis semitonos, no resuelve a ningún sitio obvio y por eso incomoda; durante siglos se le llamó el diablo en la música. La sexta mayor suena nostálgica y la séptima mayor, tensa y brillante. Esas descripciones son subjetivas, pero funcionan como anclas y cada uno acaba construyendo las suyas.
Las muletas de melodías conocidas, y cuándo tirarlas
Asociar cada intervalo al comienzo de una canción conocida funciona muy bien al principio. El problema es que la muleta tarda más que el reconocimiento directo, y en un dictado a velocidad real no da tiempo a recorrer el catálogo mental de canciones. Úsala las primeras semanas y después oblígate a responder sin ella, aunque falles más al principio.
Subir y bajar no es lo mismo
Un intervalo descendente no se reconoce igual que el mismo ascendente, y mucha gente descubre tarde que solo ha entrenado una dirección. La sexta mayor hacia arriba es inmediata para casi todo el mundo; hacia abajo cuesta bastante más. Hay que trabajar las dos direcciones como si fueran intervalos distintos, porque para el oído lo son.
Por qué se canta y no se elige
Al cantar un intervalo tienes que anticipar la segunda nota antes de emitirla, es decir, tenerla en la cabeza. Al elegir entre cuatro opciones basta con comparar, que es mucho menos exigente y se olvida mucho antes. Por eso el micrófono mide tu entonación en cents: no es una floritura tecnológica, es la diferencia entre entrenar el oído y entrenar la memoria de los botones.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
Cada vez que afinas una doble cuerda o entras después de un silencio largo, estás usando esto. En los pasajes a pianissimo de Mendelssohn, donde no hay referencia de la orquesta, la entrada depende por completo de que tengas el intervalo interiorizado.
Práctica de entonación, con el micrófono
Práctica de teoría · sin instrumento
Con voz, y con la nota de partida dada por la aplicación. El instrumento puede usarse para comprobar, pero la nota la cantas tú.
- Se te da la nota de partida. Cantas el intervalo pedido antes de nombrarlo.
- El micrófono mide la desviación en cents y te la muestra.
- Trabaja series de un solo intervalo hasta que la desviación baje de 20 cents, y solo entonces mezcla.
- Dedica sesiones aparte a los intervalos descendentes.
Cómo se corrige. Guarda tu desviación media por intervalo y por dirección, así que verás en qué cuatro o cinco casos concretos tienes que insistir.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
El oído absoluto se puede perder
Quienes tienen oído absoluto suelen notar, a partir de cierta edad, que las notas «suenan altas»: la referencia se les desplaza medio tono con los años. Además les complica tocar con instrumentos afinados a otra altura, como los conjuntos barrocos a 415 hercios. El oído relativo, que es el que entrena este módulo, no tiene ninguno de esos problemas.
El tritono y su mala fama
La expresión «diabolus in musica» aparece en tratados a partir del siglo XVIII para describir el tritono, aunque la prohibición real en la música medieval era bastante más técnica y menos pintoresca de lo que sugiere la frase. Lo que sí es cierto es que el intervalo es inestable, y de esa inestabilidad vive toda la armonía tonal, porque es lo que hace que un acorde de dominante empuje hacia la tónica.
Si te has perdido
Si crees que no tienes oído, haz solo esto durante una semana: canta la escala mayor completa desde una nota dada, subiendo y bajando. Nada de intervalos sueltos. Casi todo el mundo que «no tiene oído» en realidad no ha interiorizado la escala, y con eso resuelto el resto del módulo deja de ser un muro.
Criterio para superarla
Doce intervalos entonados dentro de ±20 cents y nombrados correctamente.
2 intentos correctos