Teoría › Ritmo y métrica › Síncopa, contratiempo y anacrusa
Lección 2 de 6 · Ritmo y métrica
Síncopa, contratiempo y anacrusa
Colocar notas fuera del acento sin desplazar el pulso.
Nivel 1Imprescindible
Aparecen en la primera pieza con algo de carácter que vayas a tocar. Sin esto, se tocan a destiempo sin saber por qué.
Empecemos por lo obvio
Hasta ahora las notas caían encima del pulso. Ahora vamos a ponerlas donde el oído no las espera, que es de donde sale casi toda la gracia de la música. La clave, y es la única idea de la lección, es que el pulso no se mueve de sitio: lo que se mueve es la nota.
Síncopa: una nota que se roba el acento
Una síncopa empieza en una parte débil y se prolonga sobre la fuerte. Como la nota ya está sonando cuando llega el tiempo fuerte, ese tiempo fuerte no recibe ataque nuevo, y el acento se desplaza hacia atrás. Es el mecanismo que da ese empuje característico a casi toda la música popular del siglo XX y a muchísimos pasajes de Beethoven y Brahms.
Contratiempo: el tiempo fuerte se queda vacío
El contratiempo también cae en parte débil, pero no se prolonga: el tiempo fuerte queda en silencio. El efecto es distinto, más nervioso y más ligero, porque falta el apoyo. La diferencia entre los dos es exactamente si la nota cruza o no el tiempo fuerte, y se ve mejor dibujada que explicada.
Anacrusa: lo que pasa antes de empezar
Muchísimas melodías no empiezan en el primer tiempo sino antes, con una o varias notas de impulso. Eso es la anacrusa, y decide el carácter de toda la frase: una anacrusa pesada convierte en marcha lo que debía ser un vals. La regla práctica es que la anacrusa pesa siempre menos que el tiempo fuerte al que conduce, y que el compás inicial incompleto se compensa con el último, que también lo será.
Cómo se resuelven las tres, que es siempre igual
Primero tocas el esqueleto: la versión simplificada con las notas encima del pulso. Cuando esa versión está firme, desplazas las notas a su sitio real manteniendo el pie exactamente igual. Si al desplazar se te mueve el pulso, vuelve al esqueleto. Este método parece lento y es, con diferencia, el camino más corto.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
El tercer movimiento de la Cuarta de Brahms y el Scherzo de la Segunda de Schumann están construidos sobre desplazamientos de acento. En una audición, tocarlos sin entender dónde está realmente el tiempo fuerte se oye inmediatamente.
Práctica de desplazamiento, con palmas
Práctica de teoría · sin instrumento
Pie y palmas, sin instrumento. Si lo haces con el instrumento desde el principio, no sabrás si el problema es rítmico o técnico.
- Cuatro compases con las notas en el pulso. Palmas, con el pie marcando.
- Los mismos cuatro compases con la segunda nota sincopada. El pie no cambia.
- Después la versión en contratiempo, contando el silencio en voz alta en vez de esperarlo.
- Seis comienzos distintos: dices cuántas partes tiene la anacrusa y con qué peso la tocas.
Cómo se corrige. Compara dónde cayeron tus palmas con dónde debían caer, en milisegundos, y te dice si llegas pronto o tarde de forma sistemática.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
La síncopa escandalizaba
En el Ars Nova del siglo XIV el uso sistemático de desplazamientos de acento fue tan polémico que el papa Juan XXII publicó en 1324 una bula contra ciertas prácticas musicales que, según él, «embriagan el oído sin curarlo». Seiscientos años después, los mismos argumentos se usaron contra el jazz.
Si te has perdido
Si la síncopa no entra, canta la versión sin sincopar y ve retrasando la nota poco a poco en pasadas sucesivas, como si tiraras de ella. En algún momento cae en su sitio y lo notarás.
Criterio para superarla
Cuatro compases sincopados con el metrónomo sonando solo en los tiempos fuertes.
3 intentos correctos