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Teoría › Grafía y lectura › Alteraciones, armaduras y enarmonía

Lección 4 de 7 · Grafía y lectura

Alteraciones, armaduras y enarmonía

Reconocer la tonalidad por la armadura y manejar las equivalencias enarmónicas.

Nivel 1Imprescindible

Sin leer la armadura tocas notas equivocadas desde el primer compás. Es de las primeras cosas que hacen falta.

Empecemos por lo obvio

Entre algunas notas hay más distancia que entre otras, y las alteraciones son los signos que permiten moverse por esos huecos. El sostenido sube la nota un poco, el bemol la baja, el becuadro la devuelve a su sitio. Lo interesante no son los signos en sí, sino que colocados al principio del pentagrama te dicen de un vistazo en qué tonalidad estás.

Por qué entre mi y fa no cabe nada

Las siete notas no están repartidas a distancias iguales. Entre la mayoría hay un tono, pero entre mi y fa, y entre si y do, solo hay un semitono: la distancia más pequeña del sistema. En un teclado se ve inmediatamente, porque son los dos únicos sitios donde dos teclas blancas están pegadas sin una negra en medio. En un instrumento de cuerda sin trastes no se ve, y por eso conviene mirar un teclado aunque toques el violín.

doremifasollasidoremifasollasi
En ámbar los dos pares pegados: mi-fa y si-do. Todo el sistema de alteraciones existe por culpa de esta irregularidad.

La armadura: alteraciones dichas una sola vez

Si una pieza usa constantemente fa sostenido, escribir el sostenido cada vez sería absurdo. La armadura lo pone una sola vez al principio y se da por supuesto en todo el resto de la obra, en todas las octavas. Lo que viene después dentro del compás, escrito junto a una nota concreta, sí es una alteración accidental, y solo vale hasta la barra de compás.

El orden no es casual

Los sostenidos aparecen siempre en el mismo orden: fa, do, sol, re, la, mi, si. Los bemoles, en el orden exactamente inverso: si, mi, la, re, sol, do, fa. Eso no es una convención arbitraria, sale de ir subiendo de quinta en quinta. Y de ahí salen dos reglas que ahorran mucho tiempo: con sostenidos, la tónica mayor está un semitono por encima del último sostenido; con bemoles, la tónica mayor es el penúltimo bemol.

La misma armadura sirve para dos tonalidades

Una armadura con un sostenido puede ser sol mayor o mi menor, porque las dos usan exactamente las mismas notas. Se llaman relativas. Para saber en cuál estás hay que mirar la música, no la armadura: en qué nota termina la pieza, qué acorde aparece al final de las frases y si aparece con frecuencia la sensible elevada, que en menor suele escribirse como accidental porque no cabe en la armadura.

ESCALA MAYOR · dónde caen los dos semitonostonodotonore½mitonofatonosoltonola½sido
Este patrón es el que hay que mantener al cambiar de tónica, y para mantenerlo hacen falta alteraciones. De ahí salen todas las armaduras.

Enarmonía: dos nombres, un sonido

Fa sostenido y sol bemol se tocan en el mismo sitio y suenan igual en un instrumento de afinación fija. Son enarmónicos. Pero no son intercambiables: el nombre dice hacia dónde va la nota. Un fa sostenido está subiendo hacia sol; un sol bemol está bajando hacia fa. En un análisis armónico, confundirlos hace que el razonamiento deje de tener sentido, y en un instrumento sin trastes ni siquiera se tocan exactamente igual, porque la tendencia de la nota modifica la afinación real.

Dónde te lo vas a encontrar tocando

Cuando llegues a la Sinfonía nº 39 de Mozart verás una armadura de tres bemoles y tendrás que decidir en un segundo si estás en mi bemol mayor o en do menor. La regla del penúltimo bemol te da la respuesta antes de leer una sola nota.

Práctica de reconocimiento, a reloj

Práctica de teoría · sin instrumento

Sin instrumento, y cronometrado desde el primer día, porque aquí lo que se entrena es la velocidad de reconocimiento, no la comprensión.

  1. Doce armaduras en pantalla. Dices la tonalidad mayor y su relativa menor.
  2. Aplica la regla antes de pensar: último sostenido más un semitono, o penúltimo bemol.
  3. Después, pares de notas enarmónicas dentro de un contexto, y explicas cuál corresponde y por qué.

Cómo se corrige. Mide el tiempo por armadura. Por debajo de cinco segundos por armadura ya es automático.

Curiosidades

Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.

El doble sostenido y el doble bemol no son una broma

En tonalidades con muchas alteraciones hace falta a veces subir una nota que ya estaba subida, y aparece el doble sostenido. Un fa doble sostenido suena como un sol, pero no se puede escribir sol, porque entonces el acorde dejaría de tener sentido sobre el papel. Es el caso extremo de lo que explica la lección: el nombre de una nota dice de dónde viene y adónde va, no solo qué tecla se pulsa.

Por qué las tonalidades tenían carácter

Antes del temperamento igual, cada tonalidad sonaba de verdad distinta, porque las terceras y las quintas no estaban repartidas por igual. Por eso los tratados del XVIII describen re menor como grave, mi bemol mayor como heroica o fa sostenido mayor como casi impracticable. Hoy esas descripciones son un recuerdo, pero explican por qué ciertos compositores elegían siempre las mismas tonalidades para los mismos afectos.

Si te has perdido

Si las dos reglas se te mezclan, quédate solo con la de los sostenidos durante unos días y trabaja únicamente armaduras con sostenidos. Los bemoles después, por separado. Mezclarlos desde el principio es lo que genera el lío.

Criterio para superarla

Doce armaduras resueltas en menos de un minuto, con mayor y relativa menor.

3 intentos correctos