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Lección 1 de 7 · Grafía y lectura
El pentagrama y las claves
Leer con soltura la clave de tu instrumento y saber qué hacen las demás.
Nivel 0Imprescindible
Sin esto no puedes leer ni una nota de tu instrumento. Es el único contenido de todo el bloque de teoría que es realmente obligatorio antes de tocar.
Empecemos por lo obvio
Vamos a empezar por lo más básico que existe, sin dar nada por sabido. Un pentagrama son cinco líneas horizontales. Las notas se escriben encima de las líneas o en los huecos que quedan entre ellas, y cuanto más arriba está una nota, más aguda suena. Eso es todo. No hay ningún truco escondido.
Por qué cinco líneas y no otra cantidad
Cinco líneas y cuatro espacios dan nueve posiciones, y con un par de líneas añadidas por arriba y por abajo se cubre cómodamente el registro de una voz humana o de la mayoría de instrumentos. Con cuatro líneas se quedaría corto; con seis, el ojo ya no distingue de un vistazo en cuál está la nota. Es una solución práctica que se estabilizó hace unos ocho siglos y que nadie ha tenido motivo para cambiar.
Qué hace exactamente una clave
Las líneas por sí solas no dicen qué nota es cada una. Hace falta una referencia, y eso es la clave: un signo al principio del pentagrama que fija UNA nota en UNA línea concreta. Fijada esa, todas las demás se deducen solas, porque las notas se suceden por orden alfabético subiendo y bajando. La clave de sol se llama así porque pone el sol en la segunda línea; la de fa en cuarta, porque pone el fa en la cuarta.
Las notas de la clave de sol, una por una
Si el sol está en la segunda línea, la nota del espacio de encima es la siguiente del alfabeto musical, el la; la de la tercera línea es el si, y así sucesivamente. Hacia abajo funciona igual pero al revés. No hace falta memorizar nueve posiciones sueltas: basta con saber dónde está el sol y contar.
El atajo: tres anclas en vez de nueve posiciones
Contar desde el sol funciona, pero es lento. Quien lee con soltura no cuenta: reconoce tres o cuatro posiciones de memoria y lee el resto por cercanía a ellas. En clave de sol las tres que mejor funcionan son el sol de la segunda línea, el si de la tercera (que queda justo en medio del pentagrama) y el fa de la quinta. Con esas tres, cualquier nota está como mucho a un paso de una de ellas.
Las cuatro claves que te vas a encontrar
La de sol la usan el violín, la flauta, el oboe, la trompeta y la mano derecha del piano. La de fa en cuarta, el violonchelo, el contrabajo, el fagot, el trombón y la mano izquierda del piano. La de do en tercera es la de la viola y prácticamente solo la de ella. La de do en cuarta aparece en el registro agudo del chelo, el fagot y el trombón, para evitar llenar la página de líneas añadidas. Tú solo necesitas dominar la tuya; de las otras basta con saber que existen y qué nota fijan.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
En cuanto empieces el Nivel 0 vas a ver tu clave en todas las páginas que toques. Si estudias viola, la clave de do en tercera te va a parecer rara durante dos semanas y luego dejarás de notarla; conviene no aprender antes la de sol «porque es más fácil», porque después hay que desaprenderla.
Práctica de lectura, sin instrumento
Práctica de teoría · sin instrumento
Esto se hace con papel o con la pantalla, no con el instrumento en las manos. Son dos minutos al día y en una semana se nota.
- Di en voz alta las tres anclas de tu clave y señálalas en el pentagrama.
- La aplicación te muestra veinte notas sueltas en orden aleatorio. Las nombras en voz alta, sin escribirlas.
- Cuando falles una, no pases de largo: vuelve a contar desde el ancla más cercana y repítela.
- El último día de la semana, hazlo cronometrado.
Cómo se corrige. El ejercicio marca los aciertos y te dice cuánto tardas. Si tardas más de treinta segundos en veinte notas, todavía estás contando en vez de reconociendo.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
El contrabajo suena donde no está escrito
El contrabajo lee en clave de fa, pero suena una octava más grave de lo que pone en el papel. No es un error: si se escribiera donde suena de verdad, la página estaría llena de líneas añadidas por debajo y sería ilegible. Con el flautín pasa lo mismo al revés. Si tocas otro instrumento, esto no te afecta en absoluto.
Hubo claves en todas las líneas, y se usaron de verdad
La clave de do existió en las cinco líneas del pentagrama, con nombres propios: soprano, mezzosoprano, contralto, tenor y barítono. Cada voz leía en la que mejor le encajaba para no salirse del pentagrama. Hoy solo sobreviven la de tercera, para la viola, y la de cuarta en pasajes agudos. En partituras antiguas siguen apareciendo todas, y por eso un director de coro todavía las aprende.
Las líneas eran de colores
En el siglo XI, cuando Guido d'Arezzo fijó el sistema, la línea del fa se trazaba en rojo y la del do en amarillo, para que el cantor las localizara de un vistazo. La clave moderna es la herencia directa de aquellas líneas coloreadas: hace exactamente el mismo trabajo, marcar una nota de referencia, solo que con un signo en vez de con tinta de color.
Si te has perdido
Si lo de contar desde el ancla no te está saliendo, para y haz solo esto durante tres días: localiza el sol de la segunda línea en diez partituras distintas. Nada más. Cuando esa nota te salte a la vista sin buscarla, vuelve al resto de la lección.
Criterio para superarla
Veinte notas de tu clave nombradas sin error en menos de treinta segundos.
3 intentos correctos