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Lección 1 de 5 · Contrapunto
Las cinco especies sobre cantus firmus
Escribir a dos voces añadiendo una dificultad por especie.
Nivel 3Por amor al arte
Método académico clásico. Imprescindible para oposiciones, prescindible para tocar.
Empecemos por lo obvio
Un cantus firmus es una melodía dada, en notas largas, sobre la que vas a escribir otra. El método consiste en empezar con la restricción máxima, una nota contra una nota, e ir soltando amarras poco a poco. Es lento y es, con mucha diferencia, lo que mejor funciona.
Qué añade cada especie
La primera pone nota contra nota y enseña a elegir intervalos y tipos de movimiento. La segunda añade una nota de paso por tiempo, e introduce la disonancia débil. La tercera llena con cuatro notas y obliga a pensar la curva melódica. La cuarta introduce la síncopa y con ella la disonancia preparada y resuelta, que es el corazón del sistema. La quinta mezcla todas y se llama contrapunto florido.
La curva melódica importa más que las reglas
Una buena línea de contrapunto tiene una forma: sube hacia un punto culminante único y después desciende, con predominio de grados conjuntos y saltos compensados por movimiento contrario. Eso no está en la lista de prohibiciones, pero es lo que separa un ejercicio correcto de uno que además es música. Conviene dibujar la curva antes de escribir una sola nota.
Las reglas de intervalos, que son pocas
Se empieza y se termina en consonancia perfecta, y se llega a ella por movimiento contrario. Las consonancias imperfectas, terceras y sextas, son el material habitual del interior. Las disonancias solo aparecen en tiempo débil como notas de paso, o preparadas y resueltas en la cuarta especie. Con esas tres frases tienes casi todo el sistema.
La cuarta especie es la que enseña de verdad
Al sincopar, la nota de la voz nueva llega antes de que cambie el cantus y se convierte en disonante cuando este se mueve. Esa disonancia estaba preparada —sonaba como consonancia antes— y resuelve bajando un grado. Ese mecanismo de preparación, choque y resolución es el que sostiene toda la música occidental hasta bien entrado el siglo XIX, y aquí se ve en su forma más desnuda.
Dónde te lo vas a encontrar tocando
Cuando toques una suspensión en cualquier obra barroca o clásica —esa nota que se mantiene y choca antes de bajar— estarás tocando cuarta especie. Saber que está preparada y hacia dónde resuelve cambia cómo la afinas y cuánto peso le das.
Práctica de escritura a dos voces
Práctica de teoría · sin instrumento
Papel pautado y voz: cada línea que escribas hay que cantarla sola para comprobar que se sostiene.
- Un cantus firmus de diez notas. Dibuja la curva de tu voz antes de escribir notas.
- Escribe la primera especie, nota contra nota, y cántala sola.
- Después la cuarta especie sobre el mismo cantus, preparando y resolviendo cada disonancia.
- Revisa al final el punto culminante: debe aparecer una sola vez.
Cómo se corrige. Revisa intervalos, movimientos y curva por separado, de modo que sabrás si tu problema es de reglas o de forma melódica.
Curiosidades
Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.
El libro que lo fijó todo tiene trescientos años
El Gradus ad Parnassum de Johann Joseph Fux, de 1725, es el tratado que ordenó el contrapunto en cinco especies. Lo estudiaron Haydn, Mozart, Beethoven y Brahms, y se sigue usando hoy casi sin cambios. Pocos libros de texto han durado tanto en ninguna disciplina.
Si te has perdido
Si las especies te abruman, haz solo primera especie durante dos semanas, con cantus firmus cortos. Todo lo demás se construye encima de eso y no tiene sentido avanzar antes.
Criterio para superarla
Primera y cuarta especie sobre el mismo cantus, sin errores de disonancia ni de curva.
2 intentos correctos