Colocar los dedos con las distancias reales de la viola, más amplias que en el violín.
Nivel 16–10 semanas20 min por sesión
Práctica con el instrumento
Por qué esto importa en la viola
La escala de una viola es más larga, así que un tono entero en primera posición mide más que en violín. La mano tiene que abrirse más, y eso cambia la forma del dedo y el ángulo de la muñeca. Es el punto donde más gente desarrolla tensión y donde más problemas de afinación aparecen si se traslada la mano del violín sin adaptarla.
Cómo se trabaja
Con cinta adhesiva, marca primero y tercer dedo en una cuerda. Comprueba la afinación con la cuerda al aire que suena por simpatía.
Trabaja la apertura entre primer y cuarto dedo sin tocar: coloca los cuatro dedos sobre la cuerda y mantenlos dos segundos, descansa, repite diez veces.
Escala de una octava lentísima, parando en cada nota y comprobando con afinador.
Dedos bajos y dedos altos: practica la media distancia (primero bajo, segundo alto) hasta que la mano la haga sin mirar.
Una vez al día, escala sin cintas, comprobando después con el afinador si acertaste.
La sesión, minuto a minuto
Veinte minutos. La mano izquierda se entrena despacio y con comprobación: sin afinador no hay progreso medible.
0–4 minLos cuatro dedos apoyados a la vez sobre una cuerda, dos segundos, descansar, repetir.4–10 minEscala de una octava parando en cada nota y comprobando con el afinador.10–16 minDedos altos y bajos: la media distancia, hasta que la mano la haga sin mirar.16–20 minLa escala de memoria, sin cintas, comprobando después.
Ejercicios
Cada uno se puede escuchar, repetir en bucle y cambiar de tempo. También puedes descargarlo en MusicXML o abrirlo en el analizador.
Los cuatro dedos, uno a uno
Colocar la mano con la apertura de viola, que es mayor que la de violín.
Qué escuchar. El tercer dedo tiene que dar exactamente el sol de la cuerda al aire siguiente. Toca las dos y comprueba que no laten.
Cuándo subir el tempo. Cuando el tercer dedo coincida con la cuerda al aire tres veces seguidas.
El error de abajo es afinación aproximada: escúchalo una vez y luego vuelve a la versión buena.
Dedos altos y dedos bajos
Distinguir con la mano la distancia de tono y la de semitono.
Qué escuchar. El primer compás lleva el primer dedo bajo y el segundo lo lleva alto. La mano cambia de forma; el brazo no se mueve.
Cuándo subir el tempo. Cuando puedas alternar los dos compases sin mirarte la mano.
Escala de sol, dos cuerdas
Unir dos cuerdas con la misma digitación y sin romper el sonido.
Qué escuchar. Al cruzar de la cuerda sol a la re no puede haber hueco ni golpe: el brazo derecho cambia de plano antes de que acabe la nota.
Cuándo subir el tempo. Cuando la escala salga afinada dos veces seguidas con el afinador apagado.
Si te pasa esto, es por esto
El cuarto dedo no llega
La mano está colocada como en el violín. Ábrela desde el nudillo y lleva el pulgar algo más atrás, enfrente del segundo dedo.
Afinas bien lento y mal a tempo
Levantas demasiado los dedos. Déjalos cerca de la cuerda, casi rozando, y el problema desaparece.
Te duele la base del pulgar
Estás apretando el mástil como una pinza. Prueba a tocar la escala sin pulgar, apoyando la viola en el hombro: descubrirás cuánta fuerza sobra.
Tu primera victoria
Primera sesión: tocas las cuatro notas de una cuerda y oyes cómo la cuerda vecina vibra sola cuando afinas bien. Esa resonancia es tu afinador.
Lo que sale mal
Usar la mano de violín
La apertura no llega y acabas estirando el meñique desde la muñeca. La mano se coloca más abierta desde el principio, con el pulgar algo más atrás.
Levantar los dedos demasiado
Cuanto más alto levantas, más tardas en volver y más fallas. Los dedos se quedan cerca, casi rozando la cuerda.
Apretar más de lo necesario
La cuerda solo necesita contacto firme con el diapasón. Prueba a bajar la presión hasta que suene mal, y sube lo justo.
Criterio para superarlo
Escala de una octava de memoria, sin cintas, con menos de tres notas fuera de la franja del afinador.
6–10 semanas20 min/día
Qué desbloquea
Los cambios de posición y cualquier pasaje que vaya más allá de los cuatro dedos.