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Lección 1 de 7 · Análisis y formas

Motivo, inciso, semifrase, frase y período

Segmentar una melodía en sus unidades de sentido.

Nivel 2Rinde pronto

Decide dónde respiras y hacia dónde crece cada frase. Se nota en el instrumento desde el primer día.

Empecemos por lo obvio

Una melodía no es una fila de notas: tiene puntuación, igual que una frase hablada. Saber dónde están las comas y los puntos es lo que permite frasear en lugar de simplemente tocar seguido.

Las cinco unidades, de la más pequeña a la más grande

El motivo es la célula mínima reconocible, a veces solo dos notas, como el famoso de la Quinta de Beethoven. El inciso es un fragmento con cierto sentido pero sin reposo. La semifrase llega a un reposo débil. La frase llega a uno claro, normalmente una cadencia. Y el período une dos frases en relación de pregunta y respuesta.

El período: pregunta y respuesta

La estructura más frecuente del clasicismo. La primera frase, el antecedente, termina en semicadencia, es decir, en la dominante, dejando la cosa abierta. La segunda, el consecuente, suele empezar igual y terminar con cadencia auténtica, cerrando. Reconocer un período te dice que no debes cerrar la primera frase como si fuera el final, porque no lo es.

Cómo se segmenta en la práctica

Se empieza por el final, no por el principio: se marcan las cadencias, porque ellas definen dónde acaban las frases. Después se busca el motivo inicial y se señalan todas sus apariciones, incluidas las transformadas. Y solo entonces se mira si las frases forman período o van sueltas. Hacerlo en ese orden ahorra mucho tiempo.

Qué cambia esto al tocar

Dónde tomas aire o cambias de arco, dónde creces y dónde relajas, y cuánto peso das a cada nota larga. Un motivo que reaparece pide reconocimiento, no igualdad: la segunda vez no se toca idéntica a la primera. Todo eso sale de la segmentación y no se puede improvisar.

Dónde te lo vas a encontrar tocando

Los temas de Mozart de tu lista están construidos en períodos regulares de ocho compases. Tocar la semicadencia del compás cuatro como si fuera un punto final es de los errores más audibles que se pueden cometer.

Práctica de segmentación, con lápiz

Práctica de teoría · sin instrumento

Papel y lápiz sobre una partitura real, preferiblemente la que estés estudiando.

  1. Marca primero todas las cadencias. Son el esqueleto de todo lo demás.
  2. Señala el motivo inicial y todas sus apariciones, también transformado.
  3. Decide si las frases forman período y justifícalo con el tipo de cadencia de cada una.
  4. Anota en la parte dónde vas a respirar o cambiar de arco en consecuencia.

Cómo se corrige. Compara tu segmentación con la solución en las cadencias, que es donde hay respuesta objetiva, y deja abierto el resto.

Curiosidades

Nada de esto hace falta para tocar tu instrumento. Está aquí porque explica el porqué de lo anterior, o porque a mucha gente le pica la curiosidad. Sáltatelo sin ningún problema.

La frase de ocho compases es una convención, no una ley

El clasicismo vienés usa frases cuadradas de cuatro y ocho compases con tanta regularidad que parece natural, pero no lo es: el canto gregoriano, el flamenco y buena parte de la música folclórica usan frases de longitud irregular. Lo que oímos como natural suele ser simplemente lo que oímos mucho.

Si te has perdido

Si no distingues semifrase de frase, quédate solo con las cadencias: donde hay cadencia auténtica, acaba una frase. Es una aproximación tosca y funciona en la mayoría de los casos.

Criterio para superarla

Dieciséis compases segmentados coincidiendo con la solución en las cadencias.

2 intentos correctos