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Partes, materiales y cuidados
Conoce tu piano
Piano · 88 teclas
Empecemos por lo obvio
Un piano es, técnicamente, un instrumento de percusión con cuerdas: cada tecla acciona un macillo que golpea una cuerda y rebota. Entender ese mecanismo explica casi todo lo que puedes y no puedes hacer con el sonido.
De la tecla a la cuerda
La tecla es una palanca. Al bajarla, una cadena de piezas lanza un macillo forrado de fieltro contra la cuerda, y ese macillo rebota inmediatamente para no apagarla. A la vez se levanta un apagador, que es un trozo de fieltro apoyado sobre la cuerda, y que vuelve a caer en cuanto sueltas la tecla. Toda la expresión del piano cabe en una sola variable: a qué velocidad lanzas el macillo.
Por qué no puedes hacer crescendo en una nota
Un violinista puede aumentar el sonido de una nota mientras suena; un pianista no, porque en cuanto el macillo golpea, la nota solo puede apagarse. Toda la sensación de crescendo en el piano se construye con la relación entre notas sucesivas y con el pedal. Entender esto desde el principio evita años de intentar algo que el instrumento no hace.
Los pedales
El derecho levanta todos los apagadores, de modo que las cuerdas siguen vibrando y además resuenan por simpatía: no es un pedal de «ligar», es un pedal de resonancia. El izquierdo, en un piano de cola, desplaza toda la mecánica para que el macillo golpee menos cuerdas, y cambia el color además del volumen. El central varía según el instrumento y en muchos verticales solo sirve para estudiar sin molestar.
Materiales y tensión
Las cuerdas son de acero, las graves entorchadas en cobre, y entre todas acumulan una tensión de alrededor de veinte toneladas, que soporta un bastidor de hierro fundido. La tabla armónica, de abeto, amplifica la vibración igual que la tapa de un violín. Los macillos son de fieltro prensado y se endurecen con el uso, lo que vuelve el sonido más duro: un técnico puede picarlos para devolverles blandura.
Mantenimiento
Un piano acústico se afina una o dos veces al año, y más si es nuevo, porque las cuerdas ceden. Conviene mantenerlo lejos de radiadores y de ventanas, y con una humedad relativa estable: la madera se mueve y la afinación se va. Un piano digital no necesita nada de esto, que es su ventaja más subestimada.