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Partes, materiales y cuidados
Conoce tu guitarra eléctrica
Guitarra eléctrica · mi, la, re, sol, si, mi
Empecemos por lo obvio
Una guitarra eléctrica no suena por sí sola: las cuerdas vibran sobre unos imanes que convierten ese movimiento en una señal eléctrica, y esa señal se convierte en sonido en el amplificador. Entender esa cadena explica casi todo lo que puedes y no puedes hacer con el sonido.
Las partes, una por una
El clavijero con sus seis clavijas; la cejuela, donde empieza la cuerda que vibra; el mástil con el diapasón y los trastes; el cuerpo, que aquí es macizo y no una caja; las pastillas, que son los imanes con bobinas colocados bajo las cuerdas; el puente, donde se apoyan y se ajusta su altura; y los controles de volumen, tono y selector de pastilla.
Cómo se convierte una cuerda en sonido
Cada pastilla es un imán rodeado de hilo de cobre. La cuerda, que es metálica, altera el campo magnético al vibrar, y esa alteración genera una corriente pequeñísima en la bobina. Esa señal viaja por el cable hasta el amplificador, que la amplía millones de veces y la convierte en movimiento del altavoz. Por eso la guitarra eléctrica suena tan poco desenchufada: no tiene caja de resonancia, solo cuerdas sobre madera maciza.
Pastilla de mástil y pastilla de puente
La pastilla situada cerca del mástil capta la cuerda donde más se mueve, y da un sonido redondo y grave: es la típica de los solos cantados. La del puente capta donde la cuerda se mueve menos, y da un sonido más fino, más definido y con más ataque: es la de los riffs. El selector permite elegir una, otra o las dos, y es el cambio de timbre más rápido que tienes.
La cadena de señal
Guitarra, cable, pedales y amplificador. Cada eslabón cambia el resultado, y el mismo guitarrista suena distinto según la cadena. Al empezar conviene la cadena mínima —guitarra, cable, amplificador— porque es la que deja oír tu técnica real sin maquillaje. Los pedales vienen después, cuando sabes qué les estás pidiendo.
Lo que hay que saber para no estropearla
Las cuerdas de acero se oxidan con el sudor: pásales un paño al acabar. No dejes la guitarra apoyada en una pared, que es como se caen. Afloja un poco las cuerdas si la vas a guardar meses. Y cuidado con el volumen: la pérdida auditiva de los guitarristas es real y no se recupera, así que en ensayos con batería, protección.
Lo que la hace especial
Es el único instrumento del curso donde tú decides la afinación de cada nota después de tocarla, estirando la cuerda. Esa capacidad de doblar el sonido —y el vibrato que la acompaña— es el núcleo de su lenguaje y lo que la hace sonar a voz humana cuando se hace bien.