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Nivel 0Para quien no ha tocado nunca. Cuatro semanas, siete minutos al día, con el instrumento en las manos desde el primer día.¿Y la teoría? →

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Partes, materiales y cuidados

Conoce tu guitarra

Guitarra clásica · mi, la, re, sol, si, mi

Empecemos por lo obvio

Una guitarra clásica es una caja de madera muy fina que amplifica la vibración de seis cuerdas de nailon. Todo lo que suena sale de ahí: no hay electricidad ni mecanismo, solo madera, tensión y aire moviéndose dentro de una caja.

Las partes, una por una

De izquierda a derecha: el clavijero, con seis clavijas que tensan las cuerdas; la cejuela, la piececita blanca donde acaban las cuerdas y empieza la longitud que vibra; el mástil, con el diapasón pegado encima y los trastes, que son las barras metálicas que dividen las notas; la caja, formada por la tapa armónica delante, el fondo detrás y los aros alrededor; la boca, el agujero redondo, con su roseta decorada; y el puente, donde las cuerdas se atan a la tapa.

clavijerocejuelatrastesmástil y diapasónboca y rosetapuentetapa armónicaaro y fondoGUITARRA CLÁSICA · PARTES
Las partes de una guitarra clásica. La tapa es la que suena; el fondo y los aros reflejan.

De qué está hecha y por qué

La tapa suele ser de abeto o de cedro, maderas ligeras y muy elásticas que vibran con poco esfuerzo: es la que produce casi todo el sonido. El fondo y los aros son de maderas más duras, como el palosanto o el arce, que reflejan en vez de vibrar. El mástil es de cedro o caoba, estable para que no se tuerza, y el diapasón de ébano o palosanto, duro para aguantar el roce de las cuerdas. En las guitarras de estudio, muchas de estas maderas son laminadas; en las buenas, la tapa es maciza, y eso se nota en el sonido más que ninguna otra cosa.

Las cuerdas

Las tres agudas —mi, si, sol— son de nailon transparente. Las tres graves —re, la, mi— son un alma de hilos de nailon entorchada con hilo metálico, y por eso se ven plateadas. Nunca pongas cuerdas de acero en una guitarra clásica: la tensión es mucho mayor y puede levantar el puente o deformar la tapa. Las cuerdas se gastan aunque no se rompan: pierden brillo y dejan de afinar bien, y con uso regular conviene cambiarlas cada dos o tres meses.

Los trastes, que deciden la afinación

Cada traste es una barra metálica colocada en una posición calculada: cada uno sube la nota un semitono exacto. Esto significa que la afinación está resuelta por el instrumento, al contrario que en el violín. A cambio, los trastes imponen el temperamento igual, así que algunos acordes suenan ligeramente desafinados por diseño. El dedo se coloca justo detrás del traste, no en medio del espacio: ahí es donde suena limpio con la mínima presión.

CADA TRASTE, UN SEMITONO½I½II½III½IV½V½VI½VII½VIII½IX½X½XI½XII
Doce trastes, doce semitonos: en el traste doce la cuerda suena una octava más aguda que al aire.

Lo que hay que saber para no estropearla

La madera odia los cambios bruscos de humedad y temperatura: nada de dejarla junto a un radiador, en el coche o delante de una ventana al sol. Guárdala en su funda. No aprietes las clavijas más allá de la afinación correcta. Y limpia las cuerdas con un paño seco al terminar: el sudor es lo que más las mata.

Lo que la hace especial

Es un instrumento polifónico completo: melodía, bajo y acompañamiento a la vez, con una sola persona y sin enchufar nada. Eso le da un repertorio solista enorme y la convierte en el instrumento con el que más fácil es hacer música con otros, en cualquier género.